Que las técnicas artesanales fuesen declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO reafirma el sentido alquimista de la práctica artesanal, una actividad profesional relacionada con los saberes tradicionales e históricos que permite la creación de bienes de extraordinario valor utilitario o estético, bienes materiales que pueden tener sentido por sí mismos como objetos de uso cotidiano o contemplativo, pero también, bienes que forman parte de un patrimonio superior, como la aplicación de técnicas constructivas tradicionales en la restauración del patrimonio arquitectónico. A esta práctica, debemos sumarle también el resurgimiento lento pero creciente de una edificación más amable con su entorno, donde el uso de materiales y técnicas tradicionales son fundamentales y se conforman como la estructura molecular de una nueva arquitectura tradicional. En definitiva, claros ejemplos de como lo inmaterial se transforma en materia y el resultado es un tesoro.
Así pues, es fundamental que los oficios relacionados con la construcción tradicional no desaparezcan y cuenten con la ayuda de mecenas privados e instituciones públicas para ello. En este sentido, podemos destacar algunas iniciativas como la Red Española de Maestros de la Construcción Tradicional, promovida por INTBAU España, o la reciente creación de la Red de Centros de Formación en Construcción Tradicional que surge desde el Centro Albayzín, Centro de Referencia Nacional de Artesanía, junto con diferentes escuelas y entidades que realizan formación repartidas por todo el territorio nacional. No obstante, en este post quiero hablaros, concretamente, de los Premios Richard H. Driehaus de las Artes de la Construcción y la Beca Donald Gray, iniciativas que actualmente impulsa la Fundación Culturas Constructivas Tradicionales y que surgieron de la mano del mecenas norteamericano Richard H. Driehaus en 2016, con la colaboración del Ministerio de Cultura y Deporte de España a través de la Dirección General de Bellas Artes, INTBAU España y el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España.
Pues bien, estos últimos días diferentes medios de comunicación e instituciones se han hecho eco de los premiados de 2024, que este año han sido los maestros artesanos Sebastián Pérez Gómez, Mat Rutgers, Julio Barbero y Friedrich Bramsteidl. Reseñar que cada galardón se compone de un premio en metálico de diez mil euros y placa conmemorativa, y en esta edición, se han presentado un total de 43 candidaturas.
Pero conozcamos un poquito mejor a los diferentes galardonados a través de una breve reseña así como escuchándoles de primera mano en los videos que los organizadores de los premios han grabado para tal fin.
En primer lugar, debemos mencionar a Sebastián Pérez Gómez, ganador del Premio Rodrigo de la Torre, que responde a la categoría de Trabajos de albañilería y cantería. Sebastián es un maestro albañil oriundo de Fuentes de Andalucía (Sevilla) que destaca por su destreza y maestría en el arte de la talla del ladrillo cocido, una técnica artesanal muy típica de la región de Écija y que permite dar forma decorativa, desde figuras geométricas a elaborados arabescos, a través del cincelado directo en la pieza. Es una técnica muy interesante a la vez que desconocida en otros territorios y que entraña una peculiar dificultad por el tipo de material que se utiliza, debiendo por ello tener una habilidad extrema en su ejecución. Sebastián, además, ha sido uno de los dos seleccionados por el jurado para la Beca Donald Gray de las Artes de la Construcción, que promueve la formación de un aprendiz durante un año, a través de una ayuda económica para el taller y otra para el aprendiz durante su etapa de formación.
En segundo lugar se encuentra el maestro Max Rutgers, que ha obtenido el premio en la categoría de Trabajos de carpintería. Este artesano, de origen holandés, lleva afincado tiempo en el Alto Ampurdán, en la provincia de Girona, donde tiene su empresa MaxMadera. Es interesante destacar de Max su aprendizaje en la construcción de estructuras de madera a través de los Compagnons du Devoir, la conocida asociación francesa del mismo nombre heredada de la edad media y declarada patrimonio inmaterial de la humanidad, por el uso y recuperación de técnicas tradicionales en toda Europa. Los Compagnons a través de sus diferentes estructuras organizativas y formativas posibilita a muchas personas, principalmente jóvenes, iniciarse en un oficio artesanal de forma colaborativa. Max Rutgers pudo en su día a través de esta organización adquirir un aprendizaje de la profesión bastante amplio al realizarse en diferentes territorios y desarrollar su actividad profesional a través de varias empresas internacionales.
Destacar que Max Rutgers ha sido el segundo seleccionado por el jurado para la Beca Donald Gray de las Artes de la Construcción. Estas becas permiten el aprendizaje directamente trabajando con el maestro en el taller y es uno de los modelos de enseñanza más eficaces que existen.
El tercer premiado este año ha sido Julio Barbero Moreno, concretamente en la categoría de Acabados y otros trabajos de la construcción tradicional. Este maestro albañil de Burgohondo (Ávila) está especializado en revestimientos de cal y esgrafiados. Como buen experto en el uso de la cal utiliza morteros tradicionales de cal grasa que apaga directamente en su taller y deja reposar al menos tres años antes de su aplicación.
Tras escuchar a Julio, no puedo dejar de recordar a Paco Tejero, nuestro docente durante muchos años en el Centro Albayzín, gran docente y enamorado del oficio, que formaba a su alumnado de albañilería tradicional en el apagado de cal así como en su aplicación en enlucidos y revestimientos como estuco mármol o esgrafiados. Os dejo a continuación un antiguo video de nuestra Escuela donde se puede ver el proceso de apagado de la cal en uno de nuestros cursos. Como podéis comprobar es pura magia. Quienes me conocen saben que soy un apasionado de la cal, y sus múltiples aplicaciones, así que espero algún día escribir una entrada en Artempleo sobre la misma, pero tiempo al tiempo.
Por último, debemos mencionar al austriaco afincado en España Friedrich Bramsteidl, ganador del premio en la categoría de Trabajos del vidrio y el metal. Tras su aprendizaje en el entorno familiar, pues tiene el privilegio de ser la séptima generación de una familia dedicada al arte de la forja en Austria, se asienta en la Aldea de Mazonovo, en Santa Eulalia de Oscos (Asturias), donde se hace cargo del único taller (hoy día también museo) que trabaja la forja con mazo hidráulico en nuestro país. Todo un ejemplo de cómo un oficio tradicional puede encontrar nuevas salidas profesionales en paralelo que mantiene vivas las técnicas tradicionales.
Estos cuatro artesanos, ahora premiados, forman parte de ese grupo de tesoros que mantienen vivos sus oficios y dan esperanza de continuidad a técnicas artesanales muy tradicionales, que sin duda forman parte de nuestro patrimonio inmaterial y que podrían desaparecer si no se miman y se fomentan. Como señala Laureano Matas, Secretario General del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, y prologuista de la publicación de la Fundación Culturas Constructivas Tradicionales sobre los Premios: «Intentemos comprender qué necesitan para conservar no sólo su trabajo, sino también su ánimo y su generosidad para transmitir su conocimiento a la siguiente generación …./… No es necesario significarse en contra de la modernidad, tan solo incorporar la tradición a lo actual, perfeccionándola, si cabe, con las nuevas tecnologías, pero sin perder la intervención directa de la mano del artesano».

Destacar que esta publicación es una joya que publica la Fundación responsable de los premios y que permite conocer con detenimiento el trabajo de los diferentes premiados además de otras aportaciones complementarias sobre actividades diversas que se realizan desde la fundación para la promoción de la arquitectura tradicional. Iniciativas como ésta son siempre bienvenidas, esperemos que nunca falten.
