En tiempos de crisis climática recuperar técnicas tradiciones poco invasivas o que mejoran sensiblemente el medio ambiente debería ser prioritario en la agenda pública. Una de estas técnicas es la carpintería de ribera. No olvidemos que la construcción artesanal de embarcaciones de madera forma parte de nuestro patrimonio marítimo y cultural y tiene un papel destacado en un país como el nuestro, rodeado de mar. Bien lo saben en el Agalcari, la asociación gallega de carpintería de ribeira que lleva años trabajando para que se mantenga esta actividad artesanal y darle un nuevo impulso tanto productivo como comercial, en sus diferentes variantes, la pesca, el marisqueo, la acuicultura, o el ocio, pero no siempre es tarea fácil. Como ellos mismos se definen en su web: «AGALCARI es una Asociación de empresarios de la construcción naval en madera que tiene como misión: “La dinamización económica y productiva de la construcción naval en madera y sus empresas, el reconocimiento social de la actividad y la protección y conservación de su inestimable valor como parte viva del patrimonio marítimo, cultural y etnográfico”».

En la web de esta asociación podemos leer también: «A tradición al servido de la innovación. Solo quien conoce la tradición está preparado para modelar el futuro» porque hoy día las embarcaciones de madera incorporan las últimas técnicas más innovadoras y la tecnología más puntera que nada tiene que envidiar a otro tipo de construcciones navales fabricadas con otros materiales como el poliéster, embarcaciones sin duda más competitivas por su bajo mantenimiento pero que no generan riqueza en el territorio, sea de carácter laboral como de aprovechamiento de recursos naturales autóctonos , ni es afable con el medio ambiente, ni retorna como nutriente a través del tratamiento circular de residuos al final de su vida, algo que es innato a los barcos de madera. Sin duda, nos encontramos con otro ejemplo más de la cultura de la competitividad económica a corto plazo que poco tiene que ver con la capacidad de generar riqueza a medio y largo plazo sin dañar nuestro entorno ¿os suena?. Mientras los barcos de madera pueden llegar a los sesenta, ochenta o hasta cien años de vida productiva y luego desguazar completamente para otros usos, los de poliéster o fibra de vidrio terminarán en un cementerio arrumbados, no hay forma de recuperarlos.
En el siguiente cuadro, elaborado por Agalcari, podemos ver las principales características de los embarcaciones de madera:
Desde hace tiempo la Fundación Pública Artesanía de Galicia, entidad que gestiona la promoción artesana en dicha comunidad autónoma y muy interesada en el impulso de esta actividad artesanal, me traslada la necesidad de poner en valor su formación sin demora. Esto me llevó, invitado por dicha Fundación a visitar hace unos meses Astilleros Catoira en Rianxo (La Coruña) para conocer el sector in situ y reunirme con Ramón Collazo, su propietario y actual presidente de Agalcari, que me explicaba con pasión todo el proceso constructivo de las embarcaciones de madera y me trasladaba el problema de relevo tan grande que padecen.

Como señalaba Ramón, si esta falta de efectivos no se resuelve a corto plazo podría llevar a la desaparición del sector como actividad artesanal e industrial. Es para tomárselo en serio, actualmente solo en tierras gallegas la carpintería de ribera factura unos diez millones de euros a través de una veintena de astilleros – que se mantienen de los más de cien que existían en el siglo pasado- y dan trabajo a unas cien personas, sin contar los quinientos empleos indirectos que genera.

En aquella visita el presidente de Agalcari me hablaba de la urgencia de una formación reglada para los carpinteros de ribera a través del sistema educativo, reivindicación de su asociación a la que se sumaban además de la propia Fundación Artesanía de Galicia como promotora, la Dirección General de Comercio y Consumo, y la Dirección General de Desarrollo Pesquero de la Xunta de Galicia, entidades con las que hemos mantenido diferentes contactos y encuentros desde entonces con el fin de estudiar la hoja de ruta a seguir.
Entre estos encuentros podemos destacar la reunión mantenida el pasado mes de julio para iniciar el trabajo colaborativo en red, coordinado por el Centro Albayzín como Centro de Referencia Nacional de Artesanía, y al que se sumaban el Instituto Politécnico Marítimo Pesqueiro de Vigo, en calidad de Centro de Referencia Nacional en Pesca y Navegación, y la Escuela de la Madera de Encinas Reales como Centro de Referencia Nacional de Producción, Carpintería y Mueble. También podemos destacar el encuentro presencial mantenido recientemente el pasado mes de agosto durante el XVI Encuentro de Embarcaciones Tradicionales de Galicia, en el municipio de SADA (La Coruña), donde reiterábamos el compromiso de trabajar conjuntamente para promover la formación reglada en este sector.

Sin duda, la colaboración entre diferentes administraciones públicas, centros de referencia nacional y el tejido asociativo profesional es la vía más idónea para abordar la formación profesional de un sector productivo que afecta a diferentes familias profesionales y ámbitos productivos como el artesanal, el industrial y el pesquero. Seguimos…

